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Cada año, en invierno, recordamos la importancia de la prevención de la gripe en nuestros mayores. A partir de octubre las temperaturas comienzan a bajar y los contrastes en el tiempo provocan que la gripe o los virus de los catarros empiecen a proliferarse.

Es muy posible que la gripe se quede con nosotros hasta el mes de mayo más o menos, por lo que es conveniente aprender a que nuestros mayores la eviten y puedan tratarla en caso de verse afectados.

La gripe es una infección de tipo vírico que se transmite con facilidad de unas personas a otras. En personas mayores es especialmente importante prevenir esta enfermedad ya que puede tener consecuencias muy graves para el bienestar cuando ya se encuentran debilitadas debido a la edad u otros problemas de salud.

Entre el 5 y el 15 por ciento de la población en grandes ciudades se ve afectado por el virus de la gripe cada año. Llegamos a alcanzar una incidencia del 50 por ciento en los grupos que están muy en contacto, o en colectivos que permanecen mucho tiempo en lugares cerrados, como internados escolares o residencias de mayores.

La principal arma de prevención es la vacunación

El principal recurso contra el virus de la gripe es la vacuna. En España, ya ha comenzado la campaña oficial de vacunación, puesto que suele arrancar unas semanas antes de la época en la que normalmente el virus suele entrar en circulación para resultar más efectiva.

Hay estudios que estiman que la vacuna contra la influenza reduce el riesgo de contraer la gripe entre un 40 y un 60 por ciento en la población general. Sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) estadounidenses explican que la efectividad puede variar de una temporada de gripe a otra. Por ello, debemos tener en cuenta otros factores que nos pueden ayudar en la prevención de la gripe en nuestros mayores.

Otras medidas individuales

  • Lavarse las manos muy a menudo.
  • Evitar compartir vasos, cubiertos, toallas y otros utensilios que estén en contacto con la saliva u otras secreciones de personas con gripe.
  • Taparse la boca y la nariz al estornudar o toser con un pañuelo desechable o con el brazo.
  • Llevar una vida sana, con una buena calidad de sueño, una alimentación saludable y mucha hidratación -con agua, principalmente-, estar físicamente activo y evitar el tabaco y el alcohol.
  • La vacunación contra otros virus similares, como la Covid-19, para mantener fuerte nuestro sistema inmune.

 

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