Los cuidados básicos de las personas mayores se relacionan directamente con las necesidades de uno mismo y con el mantenimiento de la calidad de vida y el bienestar general. Por tanto, no sólo contienen los cuidados físicos sino también los psicológicos y sociales.

Estudiar las necesidades de cada persona nos dará la clave para ofrecer unos cuidados específicos y de calidad.

La actividad física

La actividad física es uno de los hábitos más saludables entre las personas de la tercera edad. El sedentarismo, por el contrario, asocia un nivel más alto de mortalidad ya que suele ir de la mano de problemas como la osteoporosis, la diabetes, la hipertensión, un alto nivel de colesterol o incluso de enfermedades cardiovasculares.

El 52% de los ancianos asegura pasar la mayor parte del tiempo sentado o inmóvil, hábito poco recomendable si queremos lograr un buen estado físico que permita un mayor grado de independencia. Mantener nuestra musculatura estática durante largos periodos de tiempo puede conducirnos a atrofiar la musculatura y debilitar las articulaciones.

Higiene personal

Una adecuada higiene personal es básica para el mantenimiento de una vejez saludable y la prevención de ciertos problemas como son infecciones, problemas en la piel o malestar general. Para ello, lalimpieza e hidratación serán los objetivos principales.

La higiene bucal también es fundamental en el cuidado básico del anciano e importante para evitar posibles infecciones. Debe realizarse después de cada comida o cuando sea preciso, para prevenir sensibilidad dental o infecciones. Si la persona mayor no puede hacerlo sola, el cuidador debe realizarlo limpiando cada parte con detalle y aplicando después un protector labial. En caso de utilizar una prótesis dental también deberá lavarse diariamente.

Alimentación saludable

La correcta alimentación de las personas mayores es una parte fundamental de una vida saludable. El impacto de la malnutrición en este grupo de población supone, tanto si se trata de personas sanas o con patologías establecidas, un mayor riesgo de contraer enfermedades e incluso de mortalidad, la aparición de deterioro cognitivo, anemias, dificultad para controlar muchas enfermedades y una aceleración de las enfermedades degenerativas, que ya de por sí producen malnutrición.

Para ello, conviene seguir algunas recomendaciones básicas relativas a la nutrición:

  • La dieta debe ser variada para asegurar que contenga todos los nutrientes necesarios.
  • Hay que reducir el consumo de grasas saturadas (carne roja y embutidos) y aumentar las grasas con ácidos esenciales omega-3 y omega-6, contenidos en ciertos pescados (salmón, sardinas, etc.)
  • También hay que incrementar el consumo de grasas vegetales, preferiblemente mediante el consumo de aceite de oliva.
  • La leche y los derivados lácteos hay que tomarlos desnatados o, en todo caso, semidesnatados.
  • Es importante aumentar el consumo de frutas, legumbres, verduras y cereales, dado su elevado contenido en nutrientes importantes (vitaminas y minerales) y fibra, esencial para mantener la motilidad intestinal y evitar el estreñimiento.
  • Es necesario aumentar el consumo de calcio (lácteos) y vitamina D. Esta última es esencial para la correcta absorción del calcio y basta exponer la piel al sol unos 20 minutos diarios (paseos) para obtener la cantidad necesaria.
  • Se debe limitar el consumo de sal y azúcar (dulces).
  • Ingerir mucho agua a lo largo del día, preferiblemente fuera de las comidas y en pequeñas cantidades. Además de prevenir el estreñimiento, de esta manera se asegura una correcta hidratación del organismo.

Higiene postural

A medida que envejecemos, deseamos mantenernos autónomos el mayor tiempo posible y ser independientes para la realización de las actividades diarias. Sin embargo, pueden aparecer ciertos problemas fisiológicos que limiten este objetivo. Como consecuencia la persona mayor se sentirá insegura, aumentará el riesgo de caídas y la probabilidad de ser dependiente.

La higiene postural es el conjunto de normas que nos ayudarán a mantener una posición correcta. Ya sea en movimiento o quietos, debemos proteger principalmente nuestra columna vertebral, músculos y articulaciones.

La higiene postural consigue reducir los daños musculoesqueléticos en base a ciertas recomendaciones. Algunas de ellas se refieren a la postura correcta al dormir, al estar sentados, levantarnos o coger algún peso y realizar tareas básicas. Estas pautas previenen y reducen las lesiones que puedan producirse y por tanto futuras situaciones de dependencia.

En general, podemos decir que si nos mantenemos activos realizamos ejercicio moderado diario y evitamos el reposo excesivo, conseguiremos mejorar nuestra forma física, tendremos músculos y huesos más fuertes y resistentes, y adquiriremos una mejor postura tanto en reposo como en movimiento.

Como ves, con unas sencillas pautas, es fácil conseguir unos cuidados básicos que mejorarán significativamente el bienestar y la calidad de vida del adulto mayor.

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