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¿Ser activo de joven ayudará a serlo en la tercera de edad? “Ser una persona activa en las distintas edades ayudará a serlo en la tercera edad. Está más que demostrado científicamente que los hábitos adquiridos en edades tempranas ayudarán a las personas a lo largo de su ciclo vital. Ahora bien, no ser activo de joven no implica directamente no poderlo ser de mayor; es decir, que nunca es tarde si la dicha es buena y, en este caso, no debemos tener la excusa que como de joven no hice ejercicio ni fui activo ahora no podría serlo”. Las mejoras que se producen en las personas por llevar una vida activa y saludable son indudables, sea cual sea momento en el que comiencen a hacerlo. Por ello, hoy te dejamos nuestras recomendaciones para envejecer de forma saludable

Recomendaciones para envejecer de la forma más saludable posible

Realizar actividad física a diario con un mínimo de 30 minutos, siendo la actividad de moderada a vigorosa; tener una buena alimentación equilibrada, nada mejor que una buena dieta mediterráneamejorar las relaciones sociales, salir de casa y mantenerse activo; y, cómo no, seguir activo mentalmente con nuevas experiencias, ejercitando la mente, leyendo, recordando, estudiando…

La importancia de tener un propósito e intereses en la vida

“Tener un propósito o estar motivado es lo que mueve a las personas en su día a día, genera sinergias positivas en todos los aspectos, ya sean físicos, psíquicos y sociales. Todo ello mejora, además, la percepción que tenemos sobre la calidad de vida, ya que esta motivación, siempre y cuando sea interna (propia de cada persona), influye directamente en la mejora de esta calidad de vida. A mayor percepción subjetiva de calidad de vida mejor será nuestra sensación en la vida diaria”

Alimentación, hidratación y ejercicio físico

El papel de la alimentación, la hidratación y el ejercicio es clave en el envejecimiento saludable. Todos y cada uno de ellos ayudan y la interrelación de los tres elementos se puede considerar como uno de los factores principales para tener una vejez más saludable.

Están más que demostrados los beneficios que tiene realizar ejercicio físico de forma saludable. Ser activo físicamente mejora todos los aspectos sociales, físicos y psicológicos que se relacionan con la persona. Ejecutado de forma regular, es una estrategia que permite el envejecimiento saludable y mejora la calidad de vida en los adultos mayores. “El ejercicio físico adaptado al mayor mantiene y mejora su función musculo-esquelética, tiene beneficios cardiovasculares, mejora el metabolismo, el sistema inmune y la función cognitiva; previene la diabetes tipo 2, la osteoporosis y ciertos tipos de cáncer; sin olvidar los beneficios psicosociales y la mejora de la autoestima, la ansiedad y la depresión que tiene la actividad física sobre el mayor”

La memoria, al igual que otras funciones de nuestro cuerpo, necesita ser ejercitada. Nadie duda ya de que el aprendizaje se desarrolla a lo largo de toda la vida y este concepto retrasa los posibles efectos propios de la vejez como la demencia. Si, además de ello, la unimos a la realización de actividad física de forma regular, incrementa y conserva las funciones cognitivas del mayor, la estabilidad emocional, la memoria, la asertividad, etcétera.

La salud no es algo que pueda comprarse en la farmacia con la receta del médico, sino algo que debe conseguirse y conservarse con empeño”. Por lo tanto, cuanto antes mejor.

 

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