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El cuidado de ancianos: Envejecer en casa con calidad de vida

Envejecer en casa, en condiciones de seguridad y con calidad de vida es lo deseable. El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) lo hace posible, porque ofrece atención personal y asistencia doméstica en el hogar. De esta manera, gracias al apoyo de un profesional, las personas mayores pueden contar este servicio, que les permite permanecer en su entorno familiar y, al mismo tiempo, mantener su independencia y autonomía.

A medida que envejecemos, todos necesitamos ayuda para desarrollar las Actividades Básicas de la Vida Diaria: higiene, alimentación o movilizaciones. Pero eso no es impedimento para poder seguir viviendo en nuestro hogar, porque el Servicio de Ayuda a Domicilio, orientado  al cuidado de personas mayores cubre estas necesidades, ya que presta atención personal y asistencia doméstica.

 

De esta manera, se logra evitar el desarraigo emocional que, en ocasiones, supone el ingreso de una persona mayor  en un centro residencial de manera prematura.

 

La ayuda a domicilio ofrece tres tipos de servicios:
 

1. Atención personal en la realización de las Actividades Básicas de la Vida Diaria: higiene, ayuda para levantarse/acostarse o vestirse, comer y beber, control de la medicación, etc. Asimismo, contempla el acompañamiento. 

 

2. Servicios relacionados con la atención de las necesidades domésticas o del hogar: limpieza de la casa, preparación de la comida, lavado y planchado de ropa, detección de situaciones de riesgo, etc. 

 

3. Relaciones con el entorno (ayuda psicosocial). Apoyo para realizar gestiones fuera del hogar, acompañamiento en desplazamientos, realización de actividades para mantener las facultades cognitivas y las relaciones sociales, etc.

 

Otro beneficio importante es que previene situaciones de soledad y aislamiento, ya que el mayor puede solicitar simplemente acompañamiento durante unas horas. La ayuda a domicilio tiene, por tanto, un fuerte componente psicosocial. 

 

Y por si fuera poco, este servicio contribuye a que las familias se sientan tranquilas, porque tienen la certeza de que los mayores reciben los cuidados que necesitan. 
 

Por todo lo expuesto, la ayuda a domicilio es también un servicio preventivo, ya que permite detectar situaciones de riesgo y vulnerabilidad, y también rehabilitador, porque promueve el envejecimiento activo y fomenta la autonomía personal.