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Servicio de Interna para el cuidado de mayores en el domicilio.

 

“¿Contratar a una persona en régimen de interna resultará una opción mejor que una residencia? ¿Cuánto nos cuesta este servicio y quién puede ayudarme? ¿Hay que dar de alta a la trabajadora o se ocupa una empresa de servicios? ¿Soy mal hijo/a por delegar el cuidado de mis padres en una persona extraña?”

Todas estas preguntas y algunas más suelen estar presentes siempre que una familia comienza a plantearse que sus padres mayores necesitan una ayuda y supervisión mucho más intensa de la que pueden ofrecerle.

Llega un momento en el que los sentimientos de angustia de los hijos por la presión que supone seguir con la vida diaria, trabajo, familia, etc, teniendo además que cuidar de padres mayores dependientes, hace que comprendan que necesitan ayuda.

No debemos sentirnos culpables cuando admitimos que no se puede llegar a todo y antes de que la frustración y la impotencia haga que las tensiones familiares se disparen hay que buscar ayuda.

El personal doméstico interno es una solución muy adecuada para aquellos ancianos que desean seguir en su casa, pero necesitan ayuda y supervisión las 24h. Es una opción mucho más económica que la residencial y reciben una atención familiar y personalizada, ya que las personas dedicadas al cuidado de mayores suelen estar muy concienciadas de las necesidades de cariño y apoyo que necesitan cuando se encuentran en situación de dependencia. A menudo hemos visto cómo en la convivencia, se establece una relación familiar muy fuerte entre el mayor y su cuidador/a. En cuanto al gasto mensual suele estar alrededor de los 1.100€ con la Seguridad Social incluida, aunque siempre dependerá del salario pactado con el trabajador/a, las dificultades del trabajo, el número de personas en el domicilio, etc.…; en todo caso el gasto resultará mucho menor que la minuta de una residencia y tiene la ventaja de no sacar al mayor de su entorno y permitirle no perder la autonomía de la que aún disfrute.

Lo más importante es dirigirse a una empresa de confianza, que nos aconsejará con respecto a las condiciones de contratación, y que proporcione perfiles adaptados a las necesidades particulares de cada familia con las debidas garantías, para así ayudarnos a conseguir la persona idónea, con referencias y las habilidades y carácter que mejor se ajusten nuestro familiar mayor y a sus costumbres.

Ellos, agradecerán poder permanecer en su propio hogar con un apoyo extra, ganando en independencia y no sintiéndose mal por cargar de trabajo a sus hijos.

Entrena tu memoria!!

 

La memoria es la facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado, aunque, en ocasiones, puede jugarnos malas pasadas (como olvidarnos de comprar el pan, por ejemplo). Según estudios recientes, el cerebro podría comenzar a deteriorarse antes de lo que se pensaba, a los 45 años, por eso, lo ideal para prevenir su pérdida es trabajarla a diario mediante unos sencillos ejercicios de estimulación cognitiva, y no sólo leyendo o resolviendo crucigramas. La buena memoria no es para siempre, pero la buena noticia es que hay muchas maneras de ralentizar su deterioro. 


La pérdida de las facultades cognitivas es una de las grandes preocupaciones de las personas y quizá la que mayor angustia produzca, “de ahí el que el tema de la prevención sea recurrente y la demanda de información al respecto una de las que más habitualmente se produce.

Aunque la pérdida de memoria “no va más allá de la producción del conocido como enlentecimiento cognitivo, es decir, cierta disminución o lentitud a la hora de realizar ciertas tareas, recordar datos o aprender cosas nuevas, existen toda una serie de estrategias que pueden utilizarse para minimizar el impacto que el envejecimiento provoca en nuestro cerebro y su repercusión en la vida cotidiana de las personas. Es aquí donde podríamos encuadrar la estimulación cognitiva”.

¿Y qué entendemos por estimulación cognitiva? la estimulación cognitiva engloba todas aquellas actividades “cuyo objetivo es ejercitar y estimular las funciones cognitivas de cada persona”. Estas actividades pueden ser: 

Inespecíficas, tales como acudir a una conferencia, ver una película, jugar con juegos de mesa, completar pasatiempos, hablar sobre un tema, etc.; 
O más específicas, como realizar ejercicios de atención (tachar una determinada letra de un texto). 

La estimulación cognitiva no implica necesariamente que nuestra intención sea mejorar el funcionamiento cognitivo, también estamos haciendo estimulación cognitiva cuando vemos una película.


La estimulación cognitiva no va a solucionar los olvidos cotidianos, pero el entrenamiento de memoria sí tiene ese objetivo”. ¿Cuál es la diferencia? “El entrenamiento de memoria es una actividad más organizada, es adiestrar de un modo sistemático en la utilización, control y conocimiento de los procesos, estrategias, técnicas y vivencias implicadas en el funcionamiento de la memoria, con el objetivo de mejorar su rendimiento y solucionar los olvidos cotidianos.
Hacer ejercicios de estimulación cognitiva es bueno a cualquier edad, pero es más necesario a partir de los 50 años y, sobre todo, de los 65. El momento de la jubilación es clave. El trabajo y lo que éste conlleva, como las relaciones sociales y la actividad constante, ejercitan nuestro cerebro, pero después se corre el riesgo de que esta actividad disminuya marcadamente y, al cabo de un tiempo, sean más notables los problemas de memoria. Asimismo, hay otros factores que intervienen de modo muy negativo como “el aislamiento, la falta de ejercicio físico, la ansiedad, la depresión y los que son quizá los más peligrosos: la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto”.

Y es que, todo lo que se ejercita, se mejora, y todo lo que no se ejercita, se pierde.

El cuidado de ancianos: Envejecer en casa con calidad de vida

Envejecer en casa, en condiciones de seguridad y con calidad de vida es lo deseable. El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) lo hace posible, porque ofrece atención personal y asistencia doméstica en el hogar. De esta manera, gracias al apoyo de un profesional, las personas mayores pueden contar este servicio, que les permite permanecer en su entorno familiar y, al mismo tiempo, mantener su independencia y autonomía.

A medida que envejecemos, todos necesitamos ayuda para desarrollar las Actividades Básicas de la Vida Diaria: higiene, alimentación o movilizaciones. Pero eso no es impedimento para poder seguir viviendo en nuestro hogar, porque el Servicio de Ayuda a Domicilio, orientado  al cuidado de personas mayores cubre estas necesidades, ya que presta atención personal y asistencia doméstica.

 

De esta manera, se logra evitar el desarraigo emocional que, en ocasiones, supone el ingreso de una persona mayor  en un centro residencial de manera prematura.

 

La ayuda a domicilio ofrece tres tipos de servicios:
 

1. Atención personal en la realización de las Actividades Básicas de la Vida Diaria: higiene, ayuda para levantarse/acostarse o vestirse, comer y beber, control de la medicación, etc. Asimismo, contempla el acompañamiento. 

 

2. Servicios relacionados con la atención de las necesidades domésticas o del hogar: limpieza de la casa, preparación de la comida, lavado y planchado de ropa, detección de situaciones de riesgo, etc. 

 

3. Relaciones con el entorno (ayuda psicosocial). Apoyo para realizar gestiones fuera del hogar, acompañamiento en desplazamientos, realización de actividades para mantener las facultades cognitivas y las relaciones sociales, etc.

 

Otro beneficio importante es que previene situaciones de soledad y aislamiento, ya que el mayor puede solicitar simplemente acompañamiento durante unas horas. La ayuda a domicilio tiene, por tanto, un fuerte componente psicosocial. 

 

Y por si fuera poco, este servicio contribuye a que las familias se sientan tranquilas, porque tienen la certeza de que los mayores reciben los cuidados que necesitan. 
 

Por todo lo expuesto, la ayuda a domicilio es también un servicio preventivo, ya que permite detectar situaciones de riesgo y vulnerabilidad, y también rehabilitador, porque promueve el envejecimiento activo y fomenta la autonomía personal.