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Refuerza tus defensas para combatir la astenia primaveral

El cambio de hora y las temperaturas cálidas, propias de la primavera, pueden provocar sensación de cansancio, sueño, tristeza y falta de concentración en algunas personas. A este conjunto de síntomas se le llama astenia. Los especialistas afirman que no tienen la mayor importancia, porque es una alteración leve y breve que no dura más de dos semanas. Pero para aquellos que quieran esquivar este malestar pasajero se recomiendan algunos hábitos saludables.

 

 

Con el cambio de estación es habitual escuchar a jóvenes y mayores que se encuentran débiles y fatigados a pesar de descansar bien. Este estado físico se conoce como astenia primaveral. Suele durar pocas semanas y no conlleva ningún problema para la salud pero es incómodo para las personas que lo sufren porque aprecian falta de energía a la hora de realizar sus tareas diarias habituales. Además, aunque no es lo más común hay quién suele quejarse de daño musculares, dolor de cabeza, desconcentración e, incluso, insomnio.

Actualmente, se desconocen las causas que provocan esta sensación de extenuación estacional, pero muchos profesionales lo relacionan con alteraciones leves del sistema inmunológico por el cambio de climatología. La astenia no solo es una cosa psicológica psicosomática sino que, en general, baja las defensas, y esta bajada de las defensas acaba debilitando el organismos y lo deja desprotegido, con lo cual es más proclive a sufrir trastornos, en este caso, de carácter liviano.

Ante la aparición de síntomas es importante mantener la calma, ya que se trata de una simple adaptación del cuerpo a un nuevo ciclo vital, cuya huella desaparece en pocas semanas.
 
Por otra parte, debemos saber que existe otro tipo de astenia, no estacional, sino crónica, que puede estar relacionada con alguna enfermedad. Por tanto, si el estado de cansancio físico y mental se alarga durante más de seis meses, es recomendable visitar a un profesional médico para que descarte cualquier otra patología de mayor gravedad (infecciosa, cardiaca, pulmunar...)

 

 

Más frecuente en mujeres

Aunque cualquier persona es susceptible de sufrir astenia primaveral, hay más casos en mujeres que en hombres; sin embargo, su aparición no está relacionada con el sexo del individuo, sino con la capacidad de adaptación de sus estado de ánimo a cambios ambientales. También aquellas personas con un ritmo de vida exigente, que presentan un déficit de minerales u oligoelementos (hierro, magnesio, zinc) o que arrastran problemas de salud crónicos son más proclives a padecerla.

Asimismo, las personas mayores suelen verse bastante afectados por los trastornos habituales de la astenia, como cansacio, falta de apetito, tristeza... Y es que, es una etapa vital en las que las defensas disminuyen considerablemente.


Cómo combatir el decaimiento

La astenia primaveral afecta a una de cada diez personas; sin embargo, a pesar de su gran incidencia, es de carácter leve y remite al cabo de pocos días sin necesidad de tratamiento. No obstante, aquellas personas que sean propensas a pacederla y quieran evitar las alteraciones físicas y del estado de ánimo, tales como la somnolencia, la irritabilidad, el cansancio y la apatía deben saber que sólo se pueden aliviar siguiendo una serie de hábitos saludables entre los que se encuentran una dieta sana y equilibrada y practicar ejercicio.

A este respecto, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria recomienda las siguientes medidas:

• Seguir una dieta equilibrada y variada con frutas y verduras, ricos en vitaminas y minerales.

• No saltarse el desayuno, que debe ser completo para que aporte la energía suficiente para mantener el ritmo de la mañana.

• Tomar cenas ligeras al menos dos horas antes de acostarse para que la digestión no interfiera en el sueño.

• Realizar ejercicio físico moderado.

• Disponer de una botella de agua en un lugar fresco y visible para obligarse a tomar la cantidad necesaria a lo largo del día.

• Mantener unos horarios regulares de sueño y vigilia.

• No automedicarse, ya que al igual que no se conocen con certeza las causas de esta dolencia, tampoco se puede recomendar ningún medicamento o complejo vitamínico eficaz sin la prescripción de un médico.

 

 

Fortalece tus defensas

Mantener las defensas en forma es otra manera de enfrentarse con mayor éxito a la astenia primaveral. Para ello los alimentos con inmunonutrientes son fundamentales. Prebióticos y probióticos, vitamina C y omega 3 son los protagonistas.

 

La vitamina C se encuentra presente en verduras y frutas (naranja, kiwi, pomelo, fresas...) y destaca por su función como reforzadora del sistema inmunológico, ayudando al organismo a combatir las afecciones víricas y bacteriológicas.

En la misma línea, actúan los omega 3, que son ácido grasos poliinsaturados, cada vez más conocidos por sus propiedades saludables. Existen múltiples investigaciones que relacionan este nutriente con un correcto funcionamiento de las defensas, un mejor desarrollo del cerebro y una mayor protección arterial. Una fuente importante de omega 3 es el pescado azul (sardinas, bacalao, salmón, boquerones, truchas...).

Por último, los prebióticos y probióticos son claves porque favorecen la salud del intestino, que es donde se encuentran la mayoría de las defensas. Los probióticos son microorganismo vivos, del mismo tipo que los que hay protegiendo la flora intestinal, y, por tanto, ingeridos en cantidades adecuadas promueven numerosos beneficios para la salud. Este tipo activos están presentes, sobre todo, en los yogures y leches fermentadas. Por otra parte, los prebióticos son la fibra dietética, que consiguen aumentar y estimular la actividad de las bacterias del colon promoviendo una mayor salud.


Hidratación frente al decaimiento

Junto a una alimentación equilibrada y a la práctica de actividad física moderada, una hidratación adecuada resulta esencial para superar los síntomas de decaimiento y desánimo que acompaña a la llegada del calor y el aumento de las horas de luz con el cambio de hora. En este sentido, los expertos de la salud y las autoridades sanitarias recomiendan ingerir entre 2 y 2,5 litros de líquido al día, aunque esta cantidad media, se debe incrementar cuando aumentan las pérdidas por actividad física, condiciones ambientales, etc.

Para conseguir ese nivel de hidratación, debemos optar por diferentes tipos de bebidas: agua, zumos, refrescos, infusiones, etc.


Mejorar los hábitos del sueño

Según los expertos, está demostrado que cualquier cambio horario puede provocar trastornos en el sueño, de manera especial en niños y mayores. Por esta razón, las personas con astenia primaveral deben tener en cuenta ciertas medidas higiénicas que le ayuden a descansar y reponer energía por la noche.

No todo el mundo necesita dormir las mismas horas, pero es aconsejable un mínimo de seis a ocho al día para poder afrontar el ritmo cotidiano. También es necesario tener una rutina de descanso, como acostarse y levantarse siempre a la misma hora. Otras medidas aconsejables son: darse un baño de agua caliente; evitar cenas copiosas y tardías para poder hacer la digestión adecuadamente; tomar una infusión (manzanilla, tila, melisa o menta poleo) después de cenar para relajarse y conciliar mejor el sueño, pero es preferible beberla más de una hora antes de ir a dormir para no tener que levantarse durante la noche; leer un libro; realizar ejercicio físico de forma moderada o estiramientos... 


Aumenta el rendimiento físico y mental con jalea real.


Jalea real es sinónimo de energía natural y saludable, por lo que su consumo es muy interesante en épocas de especial decaimiento, como la primavera o el otoño, puesto que puede ayudar a combatir efectos adversos de las repentinas bajadas y subidas de temperatura.

Este producto, que elaboran las abejas obreras para su reina y que es conocido como el manjar de las abejas reinas (porque es su único alimento a lo largo de toda su vida), es una importante fuente de nutrientes: aminoácidos esenciales, minerales, proteínas y vitaminas. Entre las ventajas de sus consumo, destacan su efecto tonificante, reconstituyente y regenerador y la potenciación de las defensas naturales.

Los especialistas aseguran que cualquier persona puede beneficiarse de sus propiedades pero recomiendan que se tome bajo indicación médica para que se adecúe la dosis según las necesidades.

 

Los Beneficios de los frutos secos para la salud

 

 

Cada vez son más las personas que se unen al intento de mantener un estilo de vida más saludable aprovechando los aportes de los alimentos y de algunas actividades físicas a nuestro cuerpo y estado mental y es que al contrario de lo que muchos piensan solo se requieren pequeños cambios para mejorar nuestra salud. Para ello te indicamos cuáles son los beneficios de los frutos secos para la salud y cuáles son los mejores de este grupo.

Los frutos secos contienen gran cantidad de ácidos grasos sin embargo son beneficiosos para nuestro cuerpo si se consumen en cantidades moderadas y preferiblemente sin sal. Un puño diario es suficiente para recibir sus muchos aportes

Cada tipo de fruto seco contiene beneficios específicos pero en general tienen aportes similares. Los mejores son las nueces, el cacahuete, el pistacho, las almendras y el anacardo

Los frutos secos son una buena fuente de proteínas siendo complementos geniales en una dieta vegetariana, además ayudan a combatir el colesterol malo protegiendo nuestro corazón de enfermedades cardíacas

Son ricos en calcio, potasio, hierro y zinc además son una buena fuente de energía por lo que consumir una porción un par de horas antes de hacer ejercicio te ayudará a ser mucho más productivo

Su capacidad energizante los convierte también en grandes aliados para estudiantes y trabajadores, una merienda compuesta por frutos secos te mantendrá activo durante las últimas horas del día

Si sufres de estreñimineto
te encantará saber que una de las mejores fuentes de fibra la podrás encontrar en los frutos secos. Añade a tu cereal o ensaladas almendras, pistachos o cacahuetes y mejora tu tránsito intestinal

Además son también una buena fuente de antioxidantes que nos ayudan a combatir el envejecimiento de las células y luchar contra la producción de radicales libres, responsables de enfermedades como el cáncer

Si quieres multiplicar sus beneficios sin sumar demasiadas calorías entonces prefiere las presentaciones de frutos secos más naturales, sin ser fritas y con poco sal. Añádelos a guisos, cereales, postres, ensaladas e incluso a tus cremas de vegetales y deja que tu cuerpo disfrute de todos sus aportes

Cuidadores no profesionales: Efectos de la enfermedad de Alzheimer

Efectos de la enfermedad de Alzheimer en los cuidadores no profesionales

La enfermedad de Alzheimer puede crear trastornos familiares significativos. Los roles y responsabilidades de los miembros de la familia cambian y cada uno gestiona estos ajustes de forma diferente; por lo tanto, no es sorprendente que aparezcan conflictos. Algunos miembros de la familia estarán interesados en entender la enfermedad, mientras otros, tal vez, nieguen el problema.

 

Inicialmente serán el médico de atención primaria y el especialista (neurólogo) la principal fuente de información; posteriormente serán las Asociaciones de Familiares (AFAs) quienes probablemente le acompañen durante todo el proceso de enfermedad.

La persona responsable de un familiar con la enfermedad de Alzheimer puede experimentar un rango de emociones naturales en respuesta a la enfermedad. Estos sentimientos, que pueden incluir frustración, enfado, miedo y tristeza, así como preocupación, pueden ser gestionados mejor hablando con profesionales y con otras personas que están pasando o ya han pasado por la misma situación. Más allá de las reacciones naturales frente a la enfermedad, el cuidador principal y su familia pueden experimentar altos niveles de estrés. De hecho, se calcula que un gran número de ellos experimentan, en algún momento del proceso, serios problemas psicológicos y de salud. De ahí que sea muy importante estar atentos a síntomas tales como negación, enfado, alejamiento de la vida social, ansiedad, depresión, agotamiento, falta de sueño, irritabilidad, falta de concentración y problemas de salud, entre otros.

Aquellos miembros de la familia que no son responsables del cuidado directo también pueden experimentar efectos psicológicos como resultado de la enfermedad de Alzheimer. Algunos pueden sentirse descuidados porque sus necesidades se han transformado en secundarias. Los niños, por ejemplo, pueden estar confundidos, asustados y celosos, de ahí que buscar orientación y asesoría familiar pueda ayudar a trabajar con estas emociones y con los cambios en los roles familiares.

Como respuestas normales, las familias enfrentadas a la enfermedad de Alzheimer pueden pasar a través de cinco etapas de ajuste: negación, sobreprotección, enfado, culpa y aceptación. Estas respuestas pueden ocurrir independientemente una de la otra y no necesariamente en ese orden. La aceptación y toma de consciencia de este proceso como algo natural es tan importante como necesario.