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Todos los cuidados a tener en cuenta con el frio

Cuidados a tener en cuenta con el frío.

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La Gripe.

La gripe en una persona de edad, con pocas defensas o con una salud comprometida, puede llegar a ser grave. Por ello es importante ponerse en contacto con su Centro de Salud y seguir los consejos de los profesionales sanitarios. Posiblemente te recomendarán la vacuna para evitar complicaciones. 
Debemos tener en cuenta también estos consejos:

- Cuida tus hábitos higiénicos; No permanezcas mucho rato en locales cerrados y mal ventilados. Respira aire puro. Sal a pasear con ánimo, vitalidad y bien abrigado.

- Aumenta tus defensas; Con dieta rica en vitamina C. Es la época de las naranjas y otros cítricos. Combínalos con una comida sana y abundante.

El catarro.

Un catarro mal curado puede convertirse en bronquitis y esta en neumonía o pulmonía. No te arriesgues, las consecuencias pueden ser muy graves.

- A la menor sensación de catarro ¡cuidate!. Abrígate bien y trata de inhalar vapores de eucaliptus.

- Si notas que tu estado general está afectado, haz reposo, bebe suficiente líquido y procura sudar.

- No bebas alcohol ni fumes.

- No tomes antibióticos si no han sido recetados por un médico. Consulta con él la conveniencia de mejorar tus defensas con algún fármaco adecuado.

- Ventila bien tu casa: Abre las ventanas 15 minutos por la mañana y deje entrar el aire. Si al llegar la noche el ambiente está cargado vuelve a ventilar la habitación.

- Evita que la habitación se reseque en exceso; pon algún cacharro con agua.

- Haz ejercicios respiratorios todos los días.

- Ejercita el diafragma y potencia el abdomen con espiraciones lentas y profundas.

- Aprende a toser y a expectorar bien.

- Aliméntate bien y no cometas excesos.

- Consume mucha fruta, verdura y pescado.

Combatir el frío.

Cuando el frío se agarra al cuerpo y hace que baje su temperatura, el organismo afectado funciona peor y es más propenso a la aparición de trastornos y enfermedades. 

- No dejes enfriar el cuerpo: Evita las exposiciones prolongadas al frío y los cambios bruscos de temperatura. Sal a pasear en horas que no sean de digestión y cuando la temperatura ambiental sea más suave, con ropa cálida y de abrigo. Utiliza guantes, calcetines de lana y sombrero para salir a la calle, y en casa patucos o calcetines de lana. No bebas alcohol como remedio para calentarse. Toma baños calientes de piés y métete a la cama con buenas mantas o edredones.

- Cuidado con las estufas y los braseros: Para prevenir incendios sitúa estufas o braseros lejos de cortinas, faldas de mesas camillas o muebles. Para quitarte el frío no te arrimes mucho a las fuentes de calor. ¡El riesgo de quemaduras es muy grave!

Activar la circulación.

El frío frena la circulación de la sangre y pone en peligro a personas que sufren isquemias y otros problemas de corazón o que tienen un escaso riego sanguíneo en sus extremidades.

- Mejora tu circulación: camina diariamente, por terreno llano, llevando una marcha rítmica algo más lenta al principio y al final del paseo. Utiliza zapatos cómodos de punta cuadrada. Masajea pies y piernas con una crema hidratante, al volver del paseo, empezando siempre desde los pies y siguiendo por las piernas y muslos.

- Evita que los pies y las manos se le enfríen: Abriga tus pies con calcetines gruesos de algodón o de lana. Mantén una exquisita higiene diaria de los pies y las uñas. No apliques calor directo a los pies y piernas. Preserva las manos del contacto con el agua fría utilizando guantes de goma.

- Cuida tu dieta y tu medicación: Controla tu peso. Manten una dieta sana y equilibrada. Toma alimentos ricos en vitamina C. Si estás tomando medicación especial para mejorar la circulación no la olvide, en esta época del año debe prestar especial atención.

Que el frío no te frene.

En invierno se sale poco de casa, apetece estar en la butaca, o en la cama bien abrigado... pero existe el peligro de una inmovilidad excesiva. Las articulaciones y los músculos que no trabajan se endurecen, se atrofian y pueden conducirte a una torpeza progresiva y en algunos casos a la invalidez.

- No renuncies a pasear: Abrígate bien y sigue con tus paseos. Si el tiempo te lo impide, camina por dentro de casa. Pon el reloj y cronometra el tiempo.

- Sigue moviendo el cuerpo: Realiza actividades de la vida doméstica en las que sea preciso la utilización de los miembros superiores e inferiores: arreglo de armarios, limpieza de cristales, de estanterías, lámparas, trabajos de carpintería o pintura. Haz sencillos ejercicios de gimnasia para el cuello, los brazos, espalda, caderas...

- No te aisles: El mal tiempo invita a quedarse en casa y con ello puedes llegar a encontrarte solo, prescindiendo del contacto con otras personas y perdiendo la insustituible fuente de salud que supone la compañía. Manten visitas con la familia y los amigos. Escribe cartas de felicitación. Haz llamadas telefónicas. Cultiva la amistad. Llámales, escríbeles y reúnete con ellos. Organiza reuniones semanales alternantes en domicilios de amigos o amigas.

 

Hábitos saludables: Alimenta tu organismos

Sabemos que nuestros hábitos condicionan nuestra salud en cualquier etapa de la vida. Es por ello qué debemos prestar atención al ejercicio que practicamos y, por supuesto, a nuestra nutrición.

A medida que envejecemos tenemos más posibilidades de padecer problemas de anemia, hipertensión, diabetes, etc. Pero con una alimentación sana y equilibrada podemos prevenir continuas visitas al médico por constantes achaques.

Sin embargo, es un error frecuente el desentenderse de las tareas rutinarias como ir a la compra o cocinar; algo que no sólo nos reportará los beneficios propios de una dieta sana, sino que nos servirá para ejercitar la mente.

Toma nota de los siguientes consejos que te ayudarán a gozar de buena salud a cualquier edad:

- Organiza una compra semanalmente, planificando los alimentos que comprarás.

- Aunque vivas sólo, anímate a cocinar. Tener que hacer menos cantidad no es excusa ya que puedes congelar varias raciones para los días que no tengas ganas de cocinar y además, preparar los ingredientes, estar pendiente de los tiempos de cocción, etc, son ejercicios rutinarios que además de entretenerte, te beneficiarán indirectamente.

- Haz, por lo menos, 3 comidas al día, sin olvidarse nunca del desayuno.

- Reduce las calorías de tu dieta porque, a medida que envejecemos, tenemos menor actividad física.

- Sigue comiendo de todo: una dentadura débil no es razón suficiente para erradicar de nuestra dieta productos tan esenciales como la carne. Si es tu caso, la solución puede estar en los purés con todo tipo de ingredientes: verduras, pescado y por supuesto carnes.

- Come diariamente distintos tipos de cereales; pan, arroz, fideos... un aporte de fibra le ayudará a mantener un buen funcionamiento intestinal y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como las enfermedades del corazón y diabetes tipo 2.

- Carnes blancas mejor que rojas; incorpora a tu compra semanal carne de pavo o de pollo, siempre sin piel para disminuir la cantidad de grasa.

- No abuses del café ni por supuesto del alcohol.

- Cuidado con el colesterol. Prescinde de los fritos y en caso de hacerlos, sólo con aceite de oliva.

- Los embutidos, sólo de forma excepcional. Igual con la bollería industrial y la casquería.

- Bebe al menos dos litros de agua al día (de 8 a 10 vasos de agua). Aunque no tengamos sed, es imprescindible que nos protejamos ante una posible deshidratación. Además, bebe leche, zumos e infusiones que te aportarán una ración extra de nutrientes, proteínas, calcio...

- No a la sal. Sí al sabor. Es importante que los alimentos estén bien condimentados porque comer es un placer a cualquier edad y precisamente a edades avanzadas, en las que es habitual el incómodo consumo de medicamentos, la hora de la comida no puede ser un suplicio más. Añadiendo especias como el tomillo, el romero o el laurel, daremos sabor a nuestros platos a la vez que prevenimos la hipertensión.

- Verduras, legumbres, hortalizas y pescado deben tener un papel esencial en nuestra dieta diaria.

- Los lácteos son nuestro mejor aliado contra la osteoporosis. Leche, quesos, yogurt... Si son desnatados, mejor.

- No dudes en consultar a tu médico o dietista ante cualquier duda, especialmente antes de tomar ningún complemento multivitamínico y al dentista sobre el cuidado y limpieza de tu dentadura y encías.

- Come con otras personas de vez en cuando para hacerlo más agradable. Pon un mantel bonito, prueba una nueva receta...

¡Recuerda que nunca es demasiado tarde para hacer cambios saludables en nuestra vida!

Servicio de Interna para el cuidado de mayores en el domicilio.

 

“¿Contratar a una persona en régimen de interna resultará una opción mejor que una residencia? ¿Cuánto nos cuesta este servicio y quién puede ayudarme? ¿Hay que dar de alta a la trabajadora o se ocupa una empresa de servicios? ¿Soy mal hijo/a por delegar el cuidado de mis padres en una persona extraña?”

Todas estas preguntas y algunas más suelen estar presentes siempre que una familia comienza a plantearse que sus padres mayores necesitan una ayuda y supervisión mucho más intensa de la que pueden ofrecerle.

Llega un momento en el que los sentimientos de angustia de los hijos por la presión que supone seguir con la vida diaria, trabajo, familia, etc, teniendo además que cuidar de padres mayores dependientes, hace que comprendan que necesitan ayuda.

No debemos sentirnos culpables cuando admitimos que no se puede llegar a todo y antes de que la frustración y la impotencia haga que las tensiones familiares se disparen hay que buscar ayuda.

El personal doméstico interno es una solución muy adecuada para aquellos ancianos que desean seguir en su casa, pero necesitan ayuda y supervisión las 24h. Es una opción mucho más económica que la residencial y reciben una atención familiar y personalizada, ya que las personas dedicadas al cuidado de mayores suelen estar muy concienciadas de las necesidades de cariño y apoyo que necesitan cuando se encuentran en situación de dependencia. A menudo hemos visto cómo en la convivencia, se establece una relación familiar muy fuerte entre el mayor y su cuidador/a. En cuanto al gasto mensual suele estar alrededor de los 1.100€ con la Seguridad Social incluida, aunque siempre dependerá del salario pactado con el trabajador/a, las dificultades del trabajo, el número de personas en el domicilio, etc.…; en todo caso el gasto resultará mucho menor que la minuta de una residencia y tiene la ventaja de no sacar al mayor de su entorno y permitirle no perder la autonomía de la que aún disfrute.

Lo más importante es dirigirse a una empresa de confianza, que nos aconsejará con respecto a las condiciones de contratación, y que proporcione perfiles adaptados a las necesidades particulares de cada familia con las debidas garantías, para así ayudarnos a conseguir la persona idónea, con referencias y las habilidades y carácter que mejor se ajusten nuestro familiar mayor y a sus costumbres.

Ellos, agradecerán poder permanecer en su propio hogar con un apoyo extra, ganando en independencia y no sintiéndose mal por cargar de trabajo a sus hijos.