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Cuando nos hacemos dependientes

Cuando llegamos a mayores, son muchas las causas que nos pueden llevar a estar ligados a otras personas por estados de falta o pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual.

No obstante, esto puede suceder a cualquier edad ya que hay varios tipos de dependencia y que se pueden presentar en diferentes grados.

Física: no podemos realizar nuestras funciones corporales y básicas de la vida diaria (tareas domésticas, de higiene, alimentación, control de esfínter, etc.)

Social: cuando dependemos de una o varias personas emocionalmente para refugiarnos en una pérdida humana.

Mental: perdemos nuestra capacidad de tomar decisiones propias Es importante por lo tanto hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitar la situación de dependencia llevando hábitos de vida saludables porque existe una clarísima interrelación entre salud y dependencia, y si ya se ha llegado a la presencia de la dependencia, unos cuidados sanitarios adecuados son esenciales para la adecuada adaptación de la persona a la situación y que no agrave, mejorando su calidad de vida.
Sin embargo, se estiman en más de 4.000.000 el número total de personas con alguna discapacidad; en torno al 10% por ciento de la población española. El porcentaje de personas con limitaciones aumenta conforme aumenta la edad, especialmente se acelera alrededor de los 80 años.

¿Cómo darnos cuenta de si se ha llegado a una situación de dependencia?

Si de un tiempo a esta parte la persona ha cambiado sus costumbres respecto a ciertos hábitos, convendría asistir a un médico de atención primaria, que será quien remitirá al paciente al Geriatra.

Funciones corporales:

- Somos incapaces de servirnos y comer solos.
- Hemos dejado de salir a la calle por sentirnos incapaces. 
- Tenemos dificultades para desplazarnos por nuestra propia casa. 
- Hemos dejado de tener un aseo frecuente y eficaz, lavándonos ciertas partes del cuerpo con dificultad consciente o inconscientemente. 
- No somos capaces de vestimos correctamente solos, o bien necesitamos ayuda para determinadas labores en concreto como anudarnos los cordones de los zapatos, abotonarnos una camisa... 
- Tenemos que obligarnos a ir al retrete porque tenemos problemas de defecación. 
- Se producen pérdidas de orina o de heces.

Funciones Sociocognitivas:

- Llegamos a confundir a personas. 
- Nuestra capacidad comunicativa nos dificulta pronunciar o construir frases correctamente. 
- Confundimos las horas, los días o las estaciones del año. 
- Hemos perdido gran parte de nuestro sentido de la orientación.

Debemos tener en cuenta que muchas de estas alteraciones son corregibles y en todos los casos hay que evitar que la dependencia vaya a más.


Es por ello que existen multitud de servicios a disposición de las personas dependientes
; desde ayudas técnicas que adapten su hogar a sus necesidades, a servicios de ayuda a domicilio.

VITAL HOGAR cuenta con más de 10 años de experiencia en la prestación de los servicios de ayuda a domicilio a personas mayores o enfermas, y siendo una organización cercana al usuario y a sus familiares,

Nuestro trabajo consiste en ofrecer una asistencia adaptada a las necesidades específicas de cada usuario, con un equipo de profesionales especializados, donde la responsabilidad, la discreción, la ternura y el trato humano forman parte de sus principales valores

Todos los cuidados a tener en cuenta con el frio

Cuidados a tener en cuenta con el frío.

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La Gripe.

La gripe en una persona de edad, con pocas defensas o con una salud comprometida, puede llegar a ser grave. Por ello es importante ponerse en contacto con su Centro de Salud y seguir los consejos de los profesionales sanitarios. Posiblemente te recomendarán la vacuna para evitar complicaciones. 
Debemos tener en cuenta también estos consejos:

- Cuida tus hábitos higiénicos; No permanezcas mucho rato en locales cerrados y mal ventilados. Respira aire puro. Sal a pasear con ánimo, vitalidad y bien abrigado.

- Aumenta tus defensas; Con dieta rica en vitamina C. Es la época de las naranjas y otros cítricos. Combínalos con una comida sana y abundante.

El catarro.

Un catarro mal curado puede convertirse en bronquitis y esta en neumonía o pulmonía. No te arriesgues, las consecuencias pueden ser muy graves.

- A la menor sensación de catarro ¡cuidate!. Abrígate bien y trata de inhalar vapores de eucaliptus.

- Si notas que tu estado general está afectado, haz reposo, bebe suficiente líquido y procura sudar.

- No bebas alcohol ni fumes.

- No tomes antibióticos si no han sido recetados por un médico. Consulta con él la conveniencia de mejorar tus defensas con algún fármaco adecuado.

- Ventila bien tu casa: Abre las ventanas 15 minutos por la mañana y deje entrar el aire. Si al llegar la noche el ambiente está cargado vuelve a ventilar la habitación.

- Evita que la habitación se reseque en exceso; pon algún cacharro con agua.

- Haz ejercicios respiratorios todos los días.

- Ejercita el diafragma y potencia el abdomen con espiraciones lentas y profundas.

- Aprende a toser y a expectorar bien.

- Aliméntate bien y no cometas excesos.

- Consume mucha fruta, verdura y pescado.

Combatir el frío.

Cuando el frío se agarra al cuerpo y hace que baje su temperatura, el organismo afectado funciona peor y es más propenso a la aparición de trastornos y enfermedades. 

- No dejes enfriar el cuerpo: Evita las exposiciones prolongadas al frío y los cambios bruscos de temperatura. Sal a pasear en horas que no sean de digestión y cuando la temperatura ambiental sea más suave, con ropa cálida y de abrigo. Utiliza guantes, calcetines de lana y sombrero para salir a la calle, y en casa patucos o calcetines de lana. No bebas alcohol como remedio para calentarse. Toma baños calientes de piés y métete a la cama con buenas mantas o edredones.

- Cuidado con las estufas y los braseros: Para prevenir incendios sitúa estufas o braseros lejos de cortinas, faldas de mesas camillas o muebles. Para quitarte el frío no te arrimes mucho a las fuentes de calor. ¡El riesgo de quemaduras es muy grave!

Activar la circulación.

El frío frena la circulación de la sangre y pone en peligro a personas que sufren isquemias y otros problemas de corazón o que tienen un escaso riego sanguíneo en sus extremidades.

- Mejora tu circulación: camina diariamente, por terreno llano, llevando una marcha rítmica algo más lenta al principio y al final del paseo. Utiliza zapatos cómodos de punta cuadrada. Masajea pies y piernas con una crema hidratante, al volver del paseo, empezando siempre desde los pies y siguiendo por las piernas y muslos.

- Evita que los pies y las manos se le enfríen: Abriga tus pies con calcetines gruesos de algodón o de lana. Mantén una exquisita higiene diaria de los pies y las uñas. No apliques calor directo a los pies y piernas. Preserva las manos del contacto con el agua fría utilizando guantes de goma.

- Cuida tu dieta y tu medicación: Controla tu peso. Manten una dieta sana y equilibrada. Toma alimentos ricos en vitamina C. Si estás tomando medicación especial para mejorar la circulación no la olvide, en esta época del año debe prestar especial atención.

Que el frío no te frene.

En invierno se sale poco de casa, apetece estar en la butaca, o en la cama bien abrigado... pero existe el peligro de una inmovilidad excesiva. Las articulaciones y los músculos que no trabajan se endurecen, se atrofian y pueden conducirte a una torpeza progresiva y en algunos casos a la invalidez.

- No renuncies a pasear: Abrígate bien y sigue con tus paseos. Si el tiempo te lo impide, camina por dentro de casa. Pon el reloj y cronometra el tiempo.

- Sigue moviendo el cuerpo: Realiza actividades de la vida doméstica en las que sea preciso la utilización de los miembros superiores e inferiores: arreglo de armarios, limpieza de cristales, de estanterías, lámparas, trabajos de carpintería o pintura. Haz sencillos ejercicios de gimnasia para el cuello, los brazos, espalda, caderas...

- No te aisles: El mal tiempo invita a quedarse en casa y con ello puedes llegar a encontrarte solo, prescindiendo del contacto con otras personas y perdiendo la insustituible fuente de salud que supone la compañía. Manten visitas con la familia y los amigos. Escribe cartas de felicitación. Haz llamadas telefónicas. Cultiva la amistad. Llámales, escríbeles y reúnete con ellos. Organiza reuniones semanales alternantes en domicilios de amigos o amigas.

 

Hábitos saludables: Alimenta tu organismos

Sabemos que nuestros hábitos condicionan nuestra salud en cualquier etapa de la vida. Es por ello qué debemos prestar atención al ejercicio que practicamos y, por supuesto, a nuestra nutrición.

A medida que envejecemos tenemos más posibilidades de padecer problemas de anemia, hipertensión, diabetes, etc. Pero con una alimentación sana y equilibrada podemos prevenir continuas visitas al médico por constantes achaques.

Sin embargo, es un error frecuente el desentenderse de las tareas rutinarias como ir a la compra o cocinar; algo que no sólo nos reportará los beneficios propios de una dieta sana, sino que nos servirá para ejercitar la mente.

Toma nota de los siguientes consejos que te ayudarán a gozar de buena salud a cualquier edad:

- Organiza una compra semanalmente, planificando los alimentos que comprarás.

- Aunque vivas sólo, anímate a cocinar. Tener que hacer menos cantidad no es excusa ya que puedes congelar varias raciones para los días que no tengas ganas de cocinar y además, preparar los ingredientes, estar pendiente de los tiempos de cocción, etc, son ejercicios rutinarios que además de entretenerte, te beneficiarán indirectamente.

- Haz, por lo menos, 3 comidas al día, sin olvidarse nunca del desayuno.

- Reduce las calorías de tu dieta porque, a medida que envejecemos, tenemos menor actividad física.

- Sigue comiendo de todo: una dentadura débil no es razón suficiente para erradicar de nuestra dieta productos tan esenciales como la carne. Si es tu caso, la solución puede estar en los purés con todo tipo de ingredientes: verduras, pescado y por supuesto carnes.

- Come diariamente distintos tipos de cereales; pan, arroz, fideos... un aporte de fibra le ayudará a mantener un buen funcionamiento intestinal y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como las enfermedades del corazón y diabetes tipo 2.

- Carnes blancas mejor que rojas; incorpora a tu compra semanal carne de pavo o de pollo, siempre sin piel para disminuir la cantidad de grasa.

- No abuses del café ni por supuesto del alcohol.

- Cuidado con el colesterol. Prescinde de los fritos y en caso de hacerlos, sólo con aceite de oliva.

- Los embutidos, sólo de forma excepcional. Igual con la bollería industrial y la casquería.

- Bebe al menos dos litros de agua al día (de 8 a 10 vasos de agua). Aunque no tengamos sed, es imprescindible que nos protejamos ante una posible deshidratación. Además, bebe leche, zumos e infusiones que te aportarán una ración extra de nutrientes, proteínas, calcio...

- No a la sal. Sí al sabor. Es importante que los alimentos estén bien condimentados porque comer es un placer a cualquier edad y precisamente a edades avanzadas, en las que es habitual el incómodo consumo de medicamentos, la hora de la comida no puede ser un suplicio más. Añadiendo especias como el tomillo, el romero o el laurel, daremos sabor a nuestros platos a la vez que prevenimos la hipertensión.

- Verduras, legumbres, hortalizas y pescado deben tener un papel esencial en nuestra dieta diaria.

- Los lácteos son nuestro mejor aliado contra la osteoporosis. Leche, quesos, yogurt... Si son desnatados, mejor.

- No dudes en consultar a tu médico o dietista ante cualquier duda, especialmente antes de tomar ningún complemento multivitamínico y al dentista sobre el cuidado y limpieza de tu dentadura y encías.

- Come con otras personas de vez en cuando para hacerlo más agradable. Pon un mantel bonito, prueba una nueva receta...

¡Recuerda que nunca es demasiado tarde para hacer cambios saludables en nuestra vida!