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10 Consejos para evitar un Ictus

Diez consejos para prevenir el derrame cerebral

El día 29 de Octubre se celebró el Día Internacional del Ictus para concienciar sobre esta afección de salud que, según los expertos, entre el 60 y el 80% de las veces se puede prevenir.

 

 

El ictus o derrame cerebral es la primera causa de muerte entre mujeres y una de las primeras causa de discapacidad en el mundo.  Se conocen como derrames o ataques cerebrales, pero se dividen en dos tipos: ataque cerebral isquémico o infarto cerebral, el más común (alrededor de un 85%), y  hemorragia cerebral -que es menos común pero tiene una mortalidad más alta.

Según explicó a Por Dentro el neurólogo vascular Abiezer Rodríguez, profesor adjunto de la división de neurología del Recinto de Ciencias Médicas, el ataque cerebral isquémico es causado por un bloqueo a una arteria que suministra sangre al cerebro -que reduce repentinamente o interrumpe el flujo de sangre a un área del cerebro. Mientras que la hemorragia cerebral es causada por la ruptura de una arteria -una hemorragia dentro de la masa cerebral. 

Entre los síntomas más frecuentes, se destaca un fuerte dolor de cabeza, debilidad o parálisis de un lado del cuerpo que influye particularmente en la cara, el brazo y la pierna o adormecimiento de un lado del cuerpo, pérdida de visión en un ojo o visión doble y dificultad para hablar o que no entiende lo que se le dice.  Estos pueden durar segundos o minutos y desaparecer. Y, aparentemente, no pasa nada. Cuando esto sucede, se dice que es un ataque isquémico transitorio (‘transient ischemic attack’ o TIA por sus siglas en inglés), una afección que también se conoce como “miniaccidente cerebrovascular” y comienza exactamente igual que un ataque cerebrovascular (derrame), aunque luego se resuelve sin dejar síntomas o déficits notables.

“Lo ideal es llamar al 911 o acudir de inmediato a un hospital especializado. Si es un TIA, usualmente no se sabe hasta que pasa un día. Pero si es un derrame y llegan en menos de dos horas de haber comenzado los síntomas, se le puede dar un medicamento para romper el coágulo que bloquea la arteria”, explica Rodríguez, mientras resalta que aunque con un TIA los síntomas duran poco y aparentemente se van, también se debe buscar ayuda médica de inmediato. Esto es así porque el riesgo de sufrir un derrame que te deje incapacitado de por vida es real.

 Lo puedes evitar

Los ataques cerebrales ocurren a cualquier edad, tanto en hombres y mujeres jóvenes como mayores. Pero según se envejece aumenta el riesgo, sobre todo, después de los 60 y 70 años, señala Rodríguez. Y aunque inicialmente el hombre tiene un riesgo mayor, la mujer lo iguala después de los 55 años. 

La hipertensión, diabetes, colesterol alto, vida sedentaria, fumar, consumo de alcohol en exceso, obesidad y las enfermedades cardíacas son los principales factores de riesgo que pueden promover un ataque cerebrovascular, indica el neurólogo. Otros factores incluyen el consumo de drogas ilícitas -como la cocaína- y condiciones genéticas o congénitas, especialmente anomalías vasculares. 

Sin embargo, muchos de estos factores se pueden modificar y disminuir el riesgo. “Se recomienda una dieta saludable, evitar las grasas, la sal, dejar de fumar, hacer ejercicios y no consumir exceso de alcohol”, aconseja Rodríguez. 

A continuación diez recomendaciones que pueden ayudarte a minimizar el riesgo.

1. Conocer la tensión arterialLa hipertensión es el principal factor de riesgo en la aparición de los ictus. Tener la tensión arterial alta puede multiplicar por cuatro las probabilidades de sufrir un derrame ya que obliga a nuestro corazón y arterias a hacer un esfuerzo extra para que la sangre llegue a todas las células de nuestro cerebro. Conviene tenerla vigilada y controlada. 

2. Realizar ejercicio físico con regularidad

El ejercicio físico es clave para mantener un corazón fuerte y unas arterias limpias y los mejores aliados en la prevención.  Con caminar una hora a diario el corazón recibe la dosis de ejercicio que necesita. 

3. Dejar de fumar

El cigarrillo eleva de una manera vertiginosa el riesgo de sufrir un ictus y es el principal factor de riesgo que se encuentra en personas jóvenes que lo han sufrido. 

4. Conocer los niveles de colesterol

El colesterol, junto con el cigarrillo, son los principales causantes de creación de placa arteroesclerótica, favoreciendo la aparición de obstrucciones en las arterias que riegan el cerebro. 

5. Bajar de peso

La obesidad suele llevar asociada problemas como el colesterol o el sedentarismo y también enfermedad coronaria. Bajar diez libras puede reducir significativamente estos factores de riesgo. 

6. Control de azúcar

La diabetes, además de reducir la capacidad del páncreas para producir insulina, afecta a los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, haciendo que aumente la probabilidad de sufrir un ictus. 

7. Reducir el estrés

El estrés crónico aumenta por cuatro la posibilidad de sufrir un ataque cerebral  a lo largo de la vida.

8. Mantener un ánimo sereno y positivo

Cultivar emociones como serenidad,  calma y mantener un estado de ánimo tranquilo y positivo pueden ayudar a reducir el riesgo de sufrir un ictus ya que ayudan a reducir la tensión arterial y reparar el sistema cardiovascular. 

9. Conocer las señales de alarma

Detectar un ictus a tiempo puede salvarte la vida y prevenir la aparición de secuelas. Ante estas señales no dudes en llamar al 911. Por ejemplo, experimentar la sensación de acorchamiento en la mano, o pierna o en la mitad del cuerpo. Balbucear y no ser capaz de hablar, o decir palabras sin sentido, sentir un lado de la cara dormido, perder la visión de un lado y dolor de cabeza persistente acompañado de vómitos que no identificamos como habitual en nosotros.

10. Aumentar la reserva cognitiva

Leer, aprender un idioma, interesarte por cosas nuevas, escribir un diario, hacer tareas manuales, son experiencias que hacen a nuestro cerebro más resistente frente a las posibles secuelas de un ictus. Es lo que se conoce como reserva cognitiva.

Terapias No Farmacológicas

 

Actualmente hay dos tipos de tratamientos complementarios en la enfermedad de alzhéimer: los tratamientos farmacológicos y las terapias no farmacológicas, según comentó Javier Olazarán, neurólogo  de la Fundación CIEN en su ponencia en el I Simposio Internacional Avances en la Investigación Sociosanitaria en la Enfermedad de Alzheimer. El investigador hizo hincapié, no obstante, en que estos dos tipos de tratamiento sólo cobran sentido y eficacia en el contexto de unos excelentes cuidados.

 

 

Los tratamientos farmacológicos y gran parte de los  cuidados, como son los cuidados de enfermería, forman parte del tratamiento médico tradicional, mientras que  las terapias no farmacológicas pueden ser ejecutadas por personal no médico. El Dr. Olazarán propone un modelo dinámico e interactivo en el que los cuidados vayan englobando todos aquellos tratamientos que demuestren eficacia y seguridad en las personas con demencia.

Las principales terapias no farmacológicas son:

  • Estimulación cognitiva: facilitación general y      temática de operaciones cognitivas basada en la evocación, la relación y      el procesamiento.
  • Entrenamiento cognitivo: Aprendizaje o refuerzo de      operaciones cognitivas específicas, como la asociación de nombres y caras      a través de la elaboración de relaciones semánticas por parte del propio      paciente.
  • Rehabilitación cognitiva: Aprendizaje o refuerzo de      operaciones cognitivas altamente individualizado, dirigido a mantener o      recuperar capacidades funcionales o sociales relevantes para el enfermo.
  • Entrenamiento en actividades de      la vida diaria:      Práctica guiada mediante la mínima ayuda necesaria, ofrecida de forma      gradual (estímulo verbal, visual o físico) de  alguna actividad      diaria, con el fin de mantener la mayor autonomía posible en dicha actividad
  • Intervenciones conductuales: Actuaciones basadas en el      análisis de los antecedentes y consecuencias de la conducta, para reforzar      las conductas adaptadas o que generan placer y a modificar las conductas      desadaptadas o que generan sufrimiento
  • Reminiscencia: Elaboración cognitiva y      afectiva a partir de acontecimientos o experiencias del pasado remoto      (acontecimientos vividos, hechos del pasado, canciones antiguas…).
  • Música: Utilización de la música de      forma activa o pasiva, dirigida a estimular capacidades cognitivas, a      provocar un refuerzo afectivo y a mejorar el estado físico.
  • Ejercicio físico: Ejecución guiada (mediante      indicación verbal o por imitación) de ejercicio aerobio dirigido a mejorar      la resistencia, la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación.
  • Actividades: Elaboración guiada de      actividades adaptadas a las posibilidades del paciente, dando prioridad al      refuerzo afectivo.
  • Animales: Utilización de animales de      compañía (perros, gatos, etc.) para motivar al paciente y provocar una      mejoría global (cognitiva, afectiva y social).
  • Psicoterapia: Aprendizaje de estrategias      cognitivo-conductuales para soportar el estrés derivado de la pérdida de      capacidades cognitivas.
  • Validación: Combinación de distintas      técnicas (reminiscencia, orientación, tacto…) con el fin de empatizar de      forma afectiva con el paciente.
  • Estimulación multisensorial: Utilización de estímulos      dirigidos a alguno de los sentidos, con el fin de favorecer las      operaciones cognitivas o de mejorar la afectividad o la conducta.
  • Masaje y tacto: Grupo de intervenciones que, a      través del contacto físico, busca la mejoría afectiva y conductual.
  • Relajación: Intervención física y      cognitiva para liberar al paciente de la tensión muscular y de la      ansiedad.
  • Acupuntura: Perforación cutánea mediante agujas      en los puntos marcados por la tradición china, acompañada del uso de      ungüentos tradicionales (moxibustión). Se persigue la mejoría cognitiva y      afectiva.
  • Luz: Utilización de luz en      distintas frecuencias e intensidades para conseguir una mejor sincronización      del ritmo circadiario natural de sueño y vigilia.
  • Estimulación magnética: Utilización de corriente      magnética para facilitar funciones cognitivas o la conducta.
  • Estimulación eléctrica: Utilización de corriente      eléctrica para facilitar funciones cognitivas, mejorar el sueño o mejorar      la conducta.

Las principales terapias no farmacológicas orientadas al cuidador son:

  • Apoyo al cuidador: Provisión de información      relacionada con la demencia y sus causas, y de apoyo poco estructurado      (vías para la descarga o refuerzo afectivo
  • Educación y entrenamiento: Aprendizaje de técnicas de      tipo cognitivo-conductual dirigidas a manejar el estrés derivado del papel      de cuidador.
  • Asesoramiento y gestión de      casos:      información sobre la  existencia y utilización de servicios sociales      pueden aliviar la carga.
  • Cuidados de respiro: Aplicación rutinaria de      servicios dirigidos a aliviar la carga, como la ayuda en el domicilio…

Los resultados más relevantes en los estudios realizados se han obtenido con intervenciones comprehensivas y altamente individualizadas.

En un reciente ensayo clínico se administró terapia ocupacional y apoyo al cuidador en el domicilio de personas con demencia. Las mejorías obtenidas en las actividades de la vida diaria del paciente y en la afectividad y calidad de vida del paciente y del cuidador no habían sido logradas hasta la fecha con ningún otro tipo de intervención.

En muchas ocasiones, las terapias no farmacológicas se utilizarán junto con fármacos, buscando sumar o incluso potenciar efectos, para mejorar la calidad de vida de pacientes, familiares y profesionales.

8 Consejos para bajar el colesterol

El colesterol es un lípido seroso que el cuerpo utiliza para proteger los nervios, producir hormonas y vitaminas, y formar tejidos celulares.  El cuerpo necesita solo un poco de colesterol para cumplir estas funciones.  Niveles de colesterol elevados resulta en aterosclerosis de arterias vitales, causando que se angosten y endurezcan.  Esto puede provocar serios riesgos de salud, como ataques de corazón, émbolias, y otras numerosas enfermedades coronarias y cerebro-vasculares. Sobre todo el colesterol se produce en el hígado, pero también proviene de la comida que se consume, por ejemplo los huevos, productos lácteos y carnes. 

 

 

 

 

Aquí van algunos consejos para bajar el colesterol e intentar eludir riesgos graves de salud.

 

1.Elimina la comida frita de tu dieta

Sustituye este método de cocinar para bajar el colesterol, empleando en vez el horno microondas, al vapor o a la plancha.

2.Intenta minimizar las grasas de animales que comas, sobre todo la carne roja.

Sustituye la carne por el pescado por lo menos 3 a 5 días de la semana para poder bajar el colesterol.  El pescado disminuye los niveles de colesterol LDL en nuestro cuerpo.

3.La fibra también nos ayuda a bajar el colesterol bajando el estreñimiento

Aumenta el consumo de pan integral, legumbres secas y frutas.

4.Minimiza el consumo de sal

en tu dieta para bajar el colesterol, reemplazándola con otras especies como ajo, limón o cebolla.

5.Disminuye el consumo de huevos, específicamente las yemas de los huevos

Estos contienen una cantidad muy alta de colesterol (275mg), y se deben limitar en la dieta para bajar el colesterol.

6.Intenta alejarte de alimentos desnaturalizados

los cuales están hechos para bajar el peso pero suelen tener altos niveles de colesterol.

7.Muévete.

El deporte colabora con la dieta para bajar el colesterol, acelerando el metabolismo y la combustión de energía calórica.

8.Deja de fumar

Es importantísimo para poder bajar el colesterol.