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Los Beneficios de los frutos secos para la salud

 

 

Cada vez son más las personas que se unen al intento de mantener un estilo de vida más saludable aprovechando los aportes de los alimentos y de algunas actividades físicas a nuestro cuerpo y estado mental y es que al contrario de lo que muchos piensan solo se requieren pequeños cambios para mejorar nuestra salud. Para ello te indicamos cuáles son los beneficios de los frutos secos para la salud y cuáles son los mejores de este grupo.

Los frutos secos contienen gran cantidad de ácidos grasos sin embargo son beneficiosos para nuestro cuerpo si se consumen en cantidades moderadas y preferiblemente sin sal. Un puño diario es suficiente para recibir sus muchos aportes

Cada tipo de fruto seco contiene beneficios específicos pero en general tienen aportes similares. Los mejores son las nueces, el cacahuete, el pistacho, las almendras y el anacardo

Los frutos secos son una buena fuente de proteínas siendo complementos geniales en una dieta vegetariana, además ayudan a combatir el colesterol malo protegiendo nuestro corazón de enfermedades cardíacas

Son ricos en calcio, potasio, hierro y zinc además son una buena fuente de energía por lo que consumir una porción un par de horas antes de hacer ejercicio te ayudará a ser mucho más productivo

Su capacidad energizante los convierte también en grandes aliados para estudiantes y trabajadores, una merienda compuesta por frutos secos te mantendrá activo durante las últimas horas del día

Si sufres de estreñimineto
te encantará saber que una de las mejores fuentes de fibra la podrás encontrar en los frutos secos. Añade a tu cereal o ensaladas almendras, pistachos o cacahuetes y mejora tu tránsito intestinal

Además son también una buena fuente de antioxidantes que nos ayudan a combatir el envejecimiento de las células y luchar contra la producción de radicales libres, responsables de enfermedades como el cáncer

Si quieres multiplicar sus beneficios sin sumar demasiadas calorías entonces prefiere las presentaciones de frutos secos más naturales, sin ser fritas y con poco sal. Añádelos a guisos, cereales, postres, ensaladas e incluso a tus cremas de vegetales y deja que tu cuerpo disfrute de todos sus aportes

Cuidadores no profesionales: Efectos de la enfermedad de Alzheimer

Efectos de la enfermedad de Alzheimer en los cuidadores no profesionales

La enfermedad de Alzheimer puede crear trastornos familiares significativos. Los roles y responsabilidades de los miembros de la familia cambian y cada uno gestiona estos ajustes de forma diferente; por lo tanto, no es sorprendente que aparezcan conflictos. Algunos miembros de la familia estarán interesados en entender la enfermedad, mientras otros, tal vez, nieguen el problema.

 

Inicialmente serán el médico de atención primaria y el especialista (neurólogo) la principal fuente de información; posteriormente serán las Asociaciones de Familiares (AFAs) quienes probablemente le acompañen durante todo el proceso de enfermedad.

La persona responsable de un familiar con la enfermedad de Alzheimer puede experimentar un rango de emociones naturales en respuesta a la enfermedad. Estos sentimientos, que pueden incluir frustración, enfado, miedo y tristeza, así como preocupación, pueden ser gestionados mejor hablando con profesionales y con otras personas que están pasando o ya han pasado por la misma situación. Más allá de las reacciones naturales frente a la enfermedad, el cuidador principal y su familia pueden experimentar altos niveles de estrés. De hecho, se calcula que un gran número de ellos experimentan, en algún momento del proceso, serios problemas psicológicos y de salud. De ahí que sea muy importante estar atentos a síntomas tales como negación, enfado, alejamiento de la vida social, ansiedad, depresión, agotamiento, falta de sueño, irritabilidad, falta de concentración y problemas de salud, entre otros.

Aquellos miembros de la familia que no son responsables del cuidado directo también pueden experimentar efectos psicológicos como resultado de la enfermedad de Alzheimer. Algunos pueden sentirse descuidados porque sus necesidades se han transformado en secundarias. Los niños, por ejemplo, pueden estar confundidos, asustados y celosos, de ahí que buscar orientación y asesoría familiar pueda ayudar a trabajar con estas emociones y con los cambios en los roles familiares.

Como respuestas normales, las familias enfrentadas a la enfermedad de Alzheimer pueden pasar a través de cinco etapas de ajuste: negación, sobreprotección, enfado, culpa y aceptación. Estas respuestas pueden ocurrir independientemente una de la otra y no necesariamente en ese orden. La aceptación y toma de consciencia de este proceso como algo natural es tan importante como necesario.

 

El Estres del Cuidador

Continuamente escuchamos comentarios sobre el estrés, todos estamos de alguna forma influidos por él; el ritmo de vida, los problemas laborales, más aún en este momento de incertidumbre, y las prisas de esta sociedad agobiante son un caldo de cultivo ideal para que germine este mal de los tiempos modernos.

Si con una condiciones de vida normales es extraño la persona que no lo padece o lo ha padecido en algún momento, mucho más si por trabajo u obligación te encuentras en la tesitura de cuidar a una persona que, por edad o enfermedad, presenta problemas que precisan de asistencia y cuidados; tarea delicada que puede llevar a generar lo que se conoce como el estrés del cuidador.

Para prevenirlo o sobrellevarlo no existen fórmulas mágicas, cada persona en función de su carácter o disposición lo maneja de mejor o peor manera. Pero sí que existen una serie de principios que pueden resultar útiles en su aplicación.

Sin duda que lo primordial en estas situaciones, como en casi todas, es mantener una vida sana, procurando realizar una actividad física diaria aunque sea en un corto espacio  de tiempo, cuidando la dieta y durmiendo lo suficiente. Conservando, en la medida de lo posible, el sentido del humor y desdramatizando las situaciones ya que nuestra condición humana normalmente tiende a magnificar los problemas.

Es importante reservar algo de tiempo para uno mismo, intentando no descuidar del todo la vida social, aunque ésta se reduzca a la mínima expresión, no cayendo en el aislamiento absoluto.

No se debe pretender ser el cuidador perfecto como nadie lo es en ninguna de las facetas de la vida. Piensa en lo que puedes cambiar y céntrate en ello, olvidando lo que es inamovible; quizás no puedas cambiar un comportamiento del enfermo pero sí tu reacción ante el mismo.

Al igual que en cualquier trabajo la mejor manera de evitar el estrés es el control de las situaciones, cuando los acontecimientos nos sobrepasan es cuando aparece, por lo que hay que procurar ser lo más organizado posible; fíjate objetivos accesibles, marcando pequeños pasos para la consecución de tareas más grandes y organiza tu tiempo estableciendo prioridades, haciendo listas en las que se puedan reflejar los progresos para ser plenamente consciente de tu capacidad de ejecución.

A pesar de todas las dificultades procura no caer en el desánimo, manteniendo una actitud activa para la resolución de problemas; evitando, ante éstos, reacciones de rabia e impotencia que no te llevan a ninguna parte.

Y sobre todo y llegado el momento sé capaz de pedir y aceptar ayuda.